sábado, 2 de agosto de 2008

Comentarios-opiniones de lectores

La literatura, el arte de la palabra, ha sido definida de muchas maneras, lo que es innegable es que acompaña al hombre a través de la historia, enmarcándolo en un tiempo y en un espacio.

Mario Vargas Llosa dijo alguna vez que “ la literatura es fuego; que ella implica inconformismo y rebelión. El escritor es un perturbador social, alguien que no está reconciliado con la realidad, que moviliza desde la creación estructuras internas, permitiendo que el lector se convierta en un camarada, un compañero de viaje.

................................................

“Fuerte, penetrante, agudo, insistente, el viento pampero comenzó a soplar para dar protección a los forzudos...” Así comienza El Profe a remontar los cursos de la memoria, a rebuscar en los recuerdos para contarnos su historia. Humano y humilde (porque el Profe sigue siendo el Profe y quiere enseñarnos algo), Norberto nos pone de cara ante la página más difícil de nuestra historia reciente. Si, cuesta decirlo, Nuestra Historia; para siempre terrible, para siempre dolorosa y, trágicamente, para siempre incompleta, pues han desaparecido más de treinta mil fragmentos para su reconstrucción total.

Aquí, ahora; en el mismo sitio pero tres décadas después, El Profe nos propone otra vez el imprescindible ejercicio de la memoria a través de su vivencia personal de lo oprobioso abominable. Ejercicio que comienza desde la apropiada ilustración de tapa y el título de La Obra: “Yo... sólo cumplo órdenes”, respuesta autómata y vacía dada por los verdugos a sus víctimas, cuando éstas, con los silengritos de sus desorbitados ojos preguntaban: ¿por qué me balean en la calle? ¿por qué colocan una bomba en mi casa? ¿por qué me secuestran? ¿por qué me torturan? ¿por qué me privan ilegitimamente de mi libertad? ¿por qué se roban a mis hijos? ¿por qué piden rescate por mi liberación? ¿por qué me despojan de mis bienes? ¿por qué me asesinan? ¿por qué desaparecen mi cadáver?... ¾ Yo... yo sólo cumplo órdenes... ¾ Pero, ¿qué órdenes? y ¿órdenes de quién? Ellos no obtuvieron la respuesta a sus preguntas, ellos, aunque podían intuirlas, nunca obtuvieron las respuestas.

Es nuestro deber dar ahora, junto al Profe y su valioso trabajo de autor, a partir del mayor conocimiento posible de la historia de nuestro país, dar respuestas a esos interrogantes suspendidos en el tiempo, buscar la verdad y la justicia y unirnos en el profundo convencimiento de que no queremos lo oprobioso abominable nunca más. Porque, en palabras del Profe: “el movimiento ¾ la vida ¾ es más importante que las negociaciones de la muerte y para el fin de los días, falta mucho todavía.”

....................................

Enmarcado en una situación histórica específica, Norberto Negro comparte una experiencia de vida, que trasciende lo puramente testimonial y anecdótico y nos abre un mundo interior más convulsionado que el exterior que se definía en el juego de las sombras.

Este mundo interior subjetivo, en primera medida se ve atravesado por la captura y la incertidumbre del propio destino.



(lectura de fragmento Pág. 35)



Luego del cautiverio, la pérdida de la libertad física y la degradación del hombre en su condición humana.



(lectura de fragmento Pág. 45-59)



Sobrevivir aún en las condiciones más adversas, aferrarse a la vida ,pero ¿Cómo? Valerse del recuerdo y manejar un tiempo propio, distinto del cronológico, acercar los afectos cuando se convive con el aislamiento.



(lectura de Pág. 36 y Pág. 88)



Otro tiempo (Osvaldo Pol)



No me gusta este tiempo de reloj y almanaque.

No me sirven las horas,

Ni la agenda,

Ni citas que me cercan.



Yo manejo otro tiempo

Que me lleva sin prisa,

Donde el alma se expande sin caminos marcados,

Donde todo acontece sin cuenta ni medida.

Yo recorro otra calle circular e imprecisa

Que es eterno presente de un asombro infinito,

Que es la zona intermedia del sueño y la vigilia,

Que es el hueco profundo donde el pulso dormita.



Yo me mido por dentro

Con un tiempo de muerte,

Con un tiempo de vida.

Y los días me crecen como un río.

......................................................

Afectos.



Serán cenizas, cifras.(Osvaldo Pol)

“Polvo serán, mas polvo enamorado”

Quevedo



Serán cenizas, cifras del olvido,

Estos versos que escribo enamorado.

Pero algo quedará: lo acariciado

No perderá ya nunca su sentido.



Hay nombres que me nombran lo perdido

Y hay idiomas que ignoro haber hablado.

Pero hay cofres que guardo en mi costado

Con el niño y la infancia que he vivido...



Podrán segar su voz los laberintos

E invalidar su nota los distintos

Diapasones del aire que yo he andado.



Pero siempre podré iniciar un canto

Regresando a mi risa o a mi llanto

Y amar mil veces más lo que hube amado.

...................................................................

(lectura Pág 74)



El hombre como sujeto de la historia, con participación activa ; motor de cambios en una realidad poco propicia. El hombre como el árbol que de deshoja para rearmarse luego del invierno; el árbol que permanece de pie a pesar de las tempestades, nutrido por la certeza de que con cada día hay una nueva posibilidad, sostenido en la firmeza de sus raíces profundas.



(lectura pág 134 –137)

No hay comentarios: